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Resumen
01/09/2005
Huesca Mon Amour (Capítulo III)
Si no recuerdo mal en las últimas entradas andaba yo contándoles las estrambóticas visicitudes de nuestro viaje a Huesca, hoy les ofrezco la última entrega de este diario de ruta (acabamos de entrar en el mes de septiembre y creo que ya toca empezar a ir matando los temitas veraniegos). Les estaba yo narrando mis experiencias en la ducha del hotel (les juro que nunca imaginé que un día iba a acabar explicándoles una ducha mía en este blog, pero esto va como va), pues bien, una vez fuera de esa infernal ducha-hidromasaje, nos dispusimos Doctor Diesel, Morenito Sabrosón y un servidor a buscar un restaurante a fin de saciar nuestro apetito culinario. Teníamos muchas esperanzas puestas en el banquete ya que llevábamos horas repitiendo machaconamente frases como "¡Hay que ver qué bien se come aquí!, ¡cómo se nota la diferencia!, ¡aquí se disfruta el doble comiendo!" (Mescalino dixit) "La comida de aquí sí que es natural y buena, no como en Barcelona que nos la dan llena de colorantes, conservantes y mierda, para un deportista la comida de aquí es un lujo" (Morenito Sabrosón dixit) "Las chicas aquí están formidables y yo creo que es porque crecen más sanas, aquí la gente sí que come bien" (Platanito dixit). Como todos ustedes habrán podido adivinar, ese día nos fuímos a comer unas pizzas a un restaurante italiano, y es que Nuestro Señor nos regaló muchas virtudes, pero por desgracia, la coherencia no se encontraba entre ellas.
Tras ponernos moraos de pizza y echarnos unas risas de sobremesa, los tres mosqueteros regresamos al hotel a esperar la llegada de Platanito, que había pasado las últimas horas en casa de su abuela, ajeno a comidas italianas, pañoletas pegajosas y duchas traicioneras. A su llegada decidimos dar un paseo por los parques y las ferias que esos días pueblan la localidad oscense, acabando la tarde en una taberna en la que, como buenos machotes hispanos en días de fiesta mayor, consumimos dos cervezas (Platanito y Doctor Diesel), un agua mineral sin gas (Morenito Sabrosón)... y un café solo (Mescalino)... sólo me faltaron las galletitas, vamos. En ese local nos llamó la atención el hecho de que (a causa de la celebración de una boda) todo el mundo iba extraordinariamente elegante... en pleno mes de agosto, veías trajes impecables, corbatas, americanas... pero por más impecables que fueran, nadie de los allí presentes podía luchar contra la despampanante belleza de las dos exhuberantes camareras; una negrita y una blanca... ébano y marfil (expresión cedida por Platanito), la imponente presencia de esas dos deidades derretía el hielo de los cubatas, aumentaba la temperatura-ambiente y acaparaba tu atención hasta hacerte perder el resto del universo de vista... viendo que estaba totalmente fuera de nuestro alcance entablar amistad con ninguna de esas dos maravillas de la Creación, pusimos rumbo a otros lugares encontrándonos por el camino al padre de Platanito. Don Plátano es una de las mejores personas que he tenido la suerte de conocer en mi vida, siempre supone para todos nosotros una inmensa alegría verle y compartir un rato con él. Nos invitó a unas cervecitas para celebrar que estábamos en su tierra y tras ellas decidimos irnos al Menaka a comer unos bocadillos y llenar algo la panza... Ya les hablé del Menaka, es un restaurante excelente, y si tuvieran luces interiores en el lavabo ya sería la hostia, vamos... Los habituales de este blog ya conocen que generalmente los lavabos y yo... no acabamos de entendernos muy bien. Pero no me dirán que no resulta algo incómodo que tú entres a un lavabo en un bar, te encierres a... (con perdón, con mil perdones) a cagar, estés tranquilamente ahí sentado haciendo el último esfuerzo y... se te apague la luz. Esto de por sí ya toca los huevos ¿verdad? pues si el interruptor está POR FUERA DEL LAVABO ya ni les cuento, oigan. Ahí gente haciendo cola ansiosos (hay pocas colas que generen tantísima ansiedad como la de un lavabo amigos), esperando que salga el cagón de turno, y cuando, para alborozo de todos los presentes se abre el pomo, resulta que de dentro sólo sale una manita furtiva ahí toqueteando la pared dando palos de ciego (otra vez) hasta encontrar el puto interruptor y seguir cagando con la luz encendida, como mandan los cánones. Y para el de dentro también resulta muy desagradable oir las clásicas onomatopeyas de desagrado que emite el resto de la cola al comprobar que no sales de ahí ni con los GEOS, vamos... estás ahí y escuchas de fondo los típicos "¡Nchts! ¡bufff....! joerrr..." y te sientes increíblemente presionado. Alguien debería meditar sobre hacia dónde marcha una sociedad tan sumamente agobiada por la competitividad reinante, en donde ya no se puede ni siquiera cagar tranquilo.
Y ya con la panza llena y antes de salir de marcha, pasamos por el hotel, más que nada para hacer cuentas y pagar, ya que al día siguiente yo marchaba muy temprano y era preferible matar el tema ipso facto. Y así fue como Morenito Sabrosón y yo nos aprestamos a recepción a cumplir con tan doloroso trámite; por una de esas casualidades, allí no se encontraba el recepcionista habitual sino que hallábase allí una señora que no parecía digamos... especialmente hábil para esos menesteres, nos dijo que sólo estaba ella a esas horas y que los demás estaban cenando. Preguntamos el precio y nos dice "han sido dos noches... serán 202 euros". Hicimos una rápida división mental (es que fuímos a los Maristas, a ver qué os pensáis) y dijimos "pagaremos 101 euros cada uno". Así pues la señora empanada me cogió la tarjeta y me dio el papelito para firmar y el boli, pero ante el estupor general, lo miré y dije "Yo esto no lo firmo, aquí pone 1.001 euros...", todos los presentes reaccionaron con un "¡No hombre, no! ¿cómo va a poner 1.001 eur... coño, pues es verdad". La mujer reaccionó con un "Vaaaya, lo siento de verdad, soy un desastre... PUES AHORA NO SÉ YO COMO LO VAMOS A ARREGLAR", dijo ante mi aterrada mirada (ya estaba viendo yo billetes y billetes con dos alitas volando, volando y alejándose de mí para siempre jamás...), la mujer toqueteaba la máquina intentando arreglar el desaguisado sin conseguirlo, hasta que Morenito Sabrosón (experto en temas bancarios) decidió meterse en el mostrador por sus santos cojones y empezar a toquetear la máquina hasta conseguir la ansiada devolución. Pese a su destreza con estas máquinas, solucionarlo nos costó bien bien unos 20 minutos, ya que la maquinita de marras estaba programada... en pesetas, amigos. Finalmente, tras largos intentos conseguimos solucionar el asunto. Aún ahora me sigue extrañando todo ese tema de la máquina... tengo el convencimiento interno de que el recepcionista titular debió pensar "Este gilipollas me viene a las siete de la mañana a que le desabroche la pañoleta, me monta un show del quince con la ducha... ¡A este imbécil le cobro yo 1000 euros como que me llamo Damián!". En serio, no dudo para nada de la buena fe del hotel, es más, recomiendo "La Posada de la Luna" a todos los posibles visitantes. El viaje finalizó tras otra noche mítica de fiesta oscense con Morenito Sabrosón, Doctor Diesel, Platanito y su hermana Platanita. La fiesta se prolongó hasta las 7 de la mañana y no se prolongó más porque a las 8 había que coger el tren de vuelta.
Con este post damos por finalizada la crónica vacacional-festiva. Espero que hayan disfrutado como enanos con nuestras peripecias. Les espero por aquí un día de estos para hablarles de Dios sabe qué. Estén atentos. ¡Salud, camaradas!
MESCALINO
13/09/2005
La vuelta al cole
Antes que nada, quiero pedir mis más sinceras disculpas a los habituales de aquí por lo desatendido que hemos dejado estos últimos días a este blog de nuestras entretelas y de nuestros desvelos. Hemos andado un pelín de culo y con la cabeza algo dispersa esta última semana pero ya estamos aquí de nuevo pensando únicamente en usted y en su arrebatadora sonrisa, bribón. Y realmente hoy necesitaba hablar con ustedes porque llevo dos días comprobando un auténtico agravio comparativo... ¿se han fijado en el enorme impacto mediático que tiene el hecho de que los niños vuelvan al cole? ¿Han visto como los churumbeles de este país copan todas las portadas de los informativos en estos días? ¡Ni que fueran Dinio o Yola Berrocal, vamos! ¡En nuestra época nosotros no generábamos tanta expectación! Nunca nos venía a entrevistar ninguna emisora de radio ni ninguna cámara de TV... lo máximo que hicimos fue salir en algunos periódicos deportivos un día en que hicimos una visita cultural al campo del Español y tuvimos el privilegio de compartir una rueda de prensa de un ciclópeo bigote que según los típicos listillos de siempre llevaba un hombre detrás. El bigote era entrenador de fútbol y se llamaba Xabier Azkagorta. También tuvimos ocasión de ver entrenar a un futbolista danés llamado John Lauridsen... pero vayamos al grano ¿recuerdan ustedes sus primeros días de curso?
Esa mezcla de tristeza, alegría, acojone e ilusión debe ser algo único en la vida, realmente era un día raro... se había acabado lo bueno, pero estabas extrañamente contento y excitado, todo eran buenas caras y buenas intenciones... y se oían por doquier comentarios optimistas e idílicos como "Este año he decidido tomármelo con ganas, he aprendido la lección del año pasado" "En el fondo ya echaba de menos el cole, en verano te aburres, echas de menos a los amiguitos... y este profesor Basilio parece simpático, se le ve muy listo y enseña muy bien, se le ve una persona excelente. Así da gusto ir al cole..."... JA! A los dos días ya estabas recordando lo bien que estabas dos semanas antes levantándote a las doce del mediodía y viviendo como el Marajá de Kapurtala, haciendo lo que te salía de la punta del nabo y lejos de esa horrenda jauría infestada de indeseables gamberros, niños tontos, repelentes empollones aspirantes a delegados de clase y sobre todo y ante todo... lejos del hijo de puta de Basilio.
En nuestro centro docente (que no decente) eran un poco excesivos y exagerados con todo lo que hacían, quizá por ello el acto de inauguración del curso escolar se hacía en el salón de actos del colegio, que era un teatro gigantesco más propio de la gala de los Oscar que de ningún acto educativo, sólo le faltaba la alfombra roja y no me atrevo a asegurarlo. Una vez todos sentaditos en las butacas aparecía en el escenario el cabeza de estudios a soltar un soliloquio de bienvenida a fin de insuflar ilusión en todos nosotros... Dios le regaló a ese hombre millones de cualidades, pero por desgracia, la originalidad no se hallaba entre ellas, cada año los mismos topicazos de siempre, "Bien, empieza otro curso, nuevos compañeros, nuevas ilusiones, tenéis que mantener durante todo el año la ilusión del primer día, vuestros profesores os esperan llenos de alegría (¡esta era la mejor frase!, ¡esta! llenos de alegría dice, les veías ahí con una cara... una alegríaa... ahí como dudando entre salir corriendo hacia la Conchinchina o directamente hacerse el harakiri... desbordaban entusiasmo por todos sus poros). Tras este "speach" (ouh yeah) de presentación, el hombre empezaba a recitar las listas de alumnos que iban a cada clase y a anunciar el tutor que les tocaría a cada uno. Hay que decir que las clases se formaban, no por orden alfabético, sino por sorteo puro y duro, cada año se hacía un sorteo, era como la lotería, vamos, metían nuestros nombres escritos dentro de unas bolitas y se echaban todas al bombo, una vez allí... tu suerte dependería del azar, allí todo se basaba en las bolas... PUES NO AMIGOS, ALLÍ LA ÚNICA BOLA ERA EL SORTEO. ¡Todo estaba manipulado! Los profesores se reunían semanas antes en un cónclave de pretemporada y decidían qué alumnos se llevaba cada uno, a fin de repartirse a los más conflictivos y de romper los grupos de alumnos que ya habían hecho más amistad y así desactivar las posibles "conexiones letales" dentro de una misma clase... te separaban de tus amiguitos ¡qué gente más insensible!. Lo más curioso era observar la reacción de la gente cuando el director anunciaba que los alumnos que iba a nombrar tendrían como tutor a un profesor muy temido y con fama de muy duro (para omitir su verdadero nombre lo identificaremos aquí como "Hermano Porky"). Era impagable ver los suspiros de alivio que lanzaba el alumnado cuando escuchaba que había pasado su apellido de largo y se libraban de ser tutelados por tan horrendo personaje, y también era digna de ver la solidaridad y el compañerismo que se tenía con los "amigos" que sí habían tenido tamaña desgracia... se escuchaban alaridos como "¡Prenafellas! ¡Te ha tocado el Porky, cabrón! ¡Jódete!" "¡Garcíaaa, ya te puedes ir preparando que vas con el Porky juuuaaaaaa!" "¡Luiiis, tienes al Porkyyyy, al mataderooooo!!!". ¡Ah! ¡la quinta del 76! ¡Una auténtica piña!
Una vez finiquitado el sorteo del cuponazo, cada grupo subía con su tutor a sus respectivas clases, donde tenían el placer de escuchar una breve introducción en donde el tutor explicaba cuáles iban a ser las líneas maestras que pensaba implantar durante el curso, se oían frases como "Os castigaré sólo cuando sea estrictamente necesario, mi objetivo es que todos aprendáis y vengáis a clase con la máxima ilusión posible, si hay algo que no entendáis, haced el favor de interrumpirme y preguntad las veces que hagan falta, yo soy vuestro amigo y me tenéis para lo que queráis". Había que verlo a ese pedazo de fistro de la pradera dos semanas después gritando como una loca "¡AL PRÓXIMO QUE RESPIRE LE METO NUEVE SÁBADOS!" "¡Y QUE NADIE SE ATREVA A RECHISTAR, IMBÉCILES!" "¿QUE NO HAS ENTENDIDO LO DEL COMPLEMENTO DIRECTO? ¡PUES HABER ESTADO ATENTO, CACHO SUBNORMAL! ¡A LA PRÓXIMA ESTUPIDEZ QUE ME PREGUNTES ES QUE TE ABRO LA CABEZA!!!!" Pese a todo, quiero reconocer desde aquí el inmenso mérito que tenían nuestros nunca bien ponderados profesores, y la valentía que demostraban al enfrentarse a un grupo de mamonazos tan increíblemente peligroso como éramos nosotros. Desde aquella época he tenido bien claro que antes que ser profesor, prefiero sacarme todas mis muelas sin anestesia. Guardo muy buen recuerdo del colegio, allí aprendí matemáticas, lengua, sociales, inglés (no veas), y sobre todo, aprendí que cuando te pegan, hay que poner la otra mejilla, que Nuestro Señor siempre ayuda a los buenos, que el sexo sin amor es una puta mierda, que masturbarse es pecado, que el amor dura toda la vida, que las mujeres te valoran por tu interior, que la vida es servicio a los demás, que la castidad es un valor admirable , la única opción de vida válida es el matrimonio cristiano y que el trabajo dignifica al ser humano... Quizás era verdad, amigos... TODO SE BASABA EN LAS BOLAS.
MESCALINO"
22/09/2005
Cuña promocional
¿Depresión postvacacional? ¿crisis amorosas? ¿hastiado del trabajo y de los pérfidos jefes? ¿agobiado por la pertinaz hipoteca? ¿insatisfecho con su vida sexual? (no sabe usted cómo le comprendo) ¿harto de la rutinaria vida en pareja? ¿harto de la rutinaria vida de soltero? ¿decepcionado con la pérdida de valores humanos en este opresor mundo globalizado? ¿hasta el culo de crisis existenciales?.... Pues como todos, no te jode. Ande ande, calle, déjese de hostias, venga al Drugstore Café el viernes 14 de octubre a las 22.00 y SONRÍA DE UNA PUTA VEZ, COÑO.
Este anuncio es de un monólogo de humor, aparque los malos rollos y venga dispuesto a descojonarse, en caso de duda ya le invitaremos a un chupito, cachomandril.
27/09/2005
Donde habita el olvido
Acudióme a la memoria este título de esa gran canción de Sabina (por cierto, si me permiten un buen consejo... NO compren su último disco, y si me permiten un consejo aún mejor... cómprense todos sus discos excepto el último), al leer esta mañana el periódico y observar en las páginas de actualidad rosa (páginas que tengo a gala no leer bajo ningún concepto, pero mira, he abierto el periódico por una página al azar y casualmente ha sido esa, de modo que no he podido evitar envilecerme con un tema tan banal) la curiosa anécdota que le ocurrió al señor Guy Ritchie, el marido de una joven promesa del Star System llamada Madonna.
Resulta que el zagal en cuestión tuvo el honor de acudir a un popular programa de la televisión francesa llamado "Todo el mundo habla de ello" (Tout le monde parlé de ellóu) al objeto de promocionar su nueva película "Revólver". Parece ser que la entrevista transcurría por los cauces habituales que suele tomar una charla con un marido de Madonna, hasta que llegó el turno del cuestionario personal. Por cierto, ¿se han fijado en qué miméticos se han vuelto los programas de televisión? ¿y se dan cuenta que se han cargado ya del todo el género de las entrevistas televisivas? ¡Todas son iguales! Llaman a un artista cuya obra te interesa y primero el presentador le pregunta por algún rasgo suyo que conoces más que de sobras, después indefectiblemente aparece un gilipollas vestido de astronauta, de torero o de Caperucita Roja, chupando cámara como un descastado, buscando el protagonismo como un renacuajo de 4 años y pretendiendo ser gracioso cuando tiene la gracia en el puto culo. Monta su patético numerito y le hace una pregunta totalmente estúpida al invitado, que contesta rápido como puede y pasa unos terribles minutos de indescriptible vergüenza ajena. Una vez que se ha largado este infraser, el presentador pregunta dos chorradas más y le dice al artista "Bien, ahora pasarás a este sofá donde nuestra amiga Rita te hará un interesantísimo test personal"... uy sí, interesantísimo, no veas. Por regla general el único interés del dichoso test es poder contemplar en un delicioso primer plano las portentosas tetas de "nuestra amiga Rita", que acostumbra a estar tremenda, porque lo que es las preguntas suelen ser algo como "¿Té o café? ¿mar o montaña? ¿avión o barco?"... cuestiones de un interés innegable para la audiencia. Pero volvamos al tema principal, al marido de Madonna.
El consorte madonniano estaba contestando ese típico test personal en el programa francés, ya veo al presentador "Vú pas a séure a sofó po fáre le test personuá do notra amigg Rité" y resulta que una de las extraordinarias preguntas del cuestionario era "¿Cuál es el verdadero nombre de su mujer Madonna?... y ante la estupefacción del personal presente, el amigo Guy Ritchie empezó a esbozar una tensa sonrisa, mientras un sudor frío recorría su tersa y aterciopelada piel... había sufrido un cruel olvido (comprensible a todas luces, él debe estar todo el día "Madonna vamos aquí, Madonna trae la sal, Madonna saca el perro" y el nombre real, quieras o no, queda en desuso. Finalmente el presentador tuvo que chivarle "Louise Ciccone" y el otro "¡Eso, joder! ¡LOUISE CICCONE! ¡LOUISE CICCONE!"... Para ciccone los que te van a salir a tí esta noche, imbécil, ¡y bien gordos!. Y la cara que se le debió quedar al presentador (vaya papelón también ¿eh?) ahí diciendo "Bien, y con esta alegría te despedimos, que tu mujer debe tener ganas de verte, ¡MUUUCHAS GANAS DE VERTE! y te deseamos mucha suerte con tu nueva película "REVÓLVER" jeje, pero no remarquemos mucho el título, no vayamos a dar ideas a alguien HA, HA, HA...". Tremendo amigos, tremendo.
Tras tener constancia de tamaña epopeya me ha venido a la cabeza el chiste de esos jubilados que se reúnen para jugar al mus en casa de uno de ellos y el anfitrión le dice a su mujer "Cielito mío, tráenos el té", al cabo de 10 minutos "Cariño, cierra un poquito la ventana", algo más tarde "Ayúdame a levantarme, vida mía"... En un momento en que la señora se aleja, uno de ellos le dice al marido "Norberto, te admiro, es increíble que después de tanto tiempo casados aún mantengáis ese cariño y esa llama de pasión tu mujer y tú, me emociona oir tanto "cariño, mi cielo, mi vida..." te envidio". A lo que Norberto responde "Damián ¿te puedes creer que hace más de diez años que no recuerdo como se llama la hijaputa esa?"
MESCALINO
30/09/2005
Suma y sigue
Es deber de cualquier padre, sin duda, el guiar a su prole a través del proceloso y traumático infierno del mundo real, con la finalidad de convertir a cualquiera de sus mocosos en un aforado lumbreras que le retire del trabajo merced a un sueldo de gran montante. Sin embargo, la mayoría de estos vastos esfuerzos resultan en el fin infructuosos, y es normal para cualquier padre ver a su hijo convertido en un parásito social, en un yonki o incluso, en el peor de los casos, en ministro.
De cualquier forma, los padres siempre repiten inexorablemente ese proceso que es informar, educar y convertirnos en lo que hoy somos. Posiblemente, alguno de uds. tendrá que darle las gracias a sus padres. Nosotros, personalmente, nos conformamos con no dirigirles la palabra.
Uno de los principales deberes de cualquier mindundi es malgastar todo el dinero posible en esa fastuosa colección de cromos de futbolistas de la que nunca salieron los nº34, 45 y 52, y que, gracias a ello, nos permite rellenar con pingües beneficios el bolsillo del propietario de la marca de yogures de moda. En los albores de la infancia, son los padres quienes sufragan estos gastos sin tan siquiera poner una mueca de desaprobación. Sin embargo, a medida que nos hacemos mayores, surge ante nosotros la siempre deseada pero a la par odiada "paga semanal".
Sí amigos. La paga semanal es, a ojos de los pequeños, un universo de chucherías, cómics, cromos y revistas porno. Y a ojo de los padres, "una forma de introducir al niño en la administración de la economía del individuo". Sin embargo, las cosas nunca son lo que parecen.
Las primeras semanas, el niño sufre la descoordinación propia de la novedad, y termina gastando el total de la paga el primer día. Y es que, queridos lectores, resulta extremadamente difícil pasar ante la tienda de caramelos y decir que no a esos Malteesers que nos incitan con sus vivos colores, o a ese Doraemon de gominola. Llegados a casa, y con los bolsillos más vacíos que Carpanta, descubrimos que nuestros tutores nos invitan a dividir el montante de la paga entre los días de la semana, con el fin de mejorar su rendimiento.
El problema radica en que, con una paga semanal miserable (digamos de 6 euros), es bastante complicado tan siquiera adquirir el último número de Private. Es por ello que, otra vez, nuestros padres, como salvadores de la economía familiar, nos enseñan que ahorrar es positivo y nos compran, azarosos, ese nefasto y temido engendro de la era moderna que es la hucha. Imagino que sabrán de que hablo. En mi caso, era una calabaza Ruperta. Aunque luego, debo confesarlo, tuve una con forma de Botilde. En general, lo peor de la hucha es su final: rota y mermada, una vez vacía su única esperanza es formar parte del vertedero municipal. Una pena. Aunque a veces corre mejor suerte y lo que queda de ella es almacenado en esa habitación que todos tenemos como almacén industrial aunque nos empeñemos en llamarle "el cuarto de los trastos", ya saben, ese que luego, 20 años después y en plena mudanza, revisamos con nuestra pareja con el fin de empaquetar sus bienes más preciados. Huelga decir cuán dificultoso resulta salir airoso (o al menos seguir pareciendo inteligente) cuando nuestra pareja descubre que aún tenemos una hucha de Naranjito'82.
A estos avatares también que sumar el siempre simpático compañero de clase que tiene a bien robarnos la paga previa paliza. Y aún repitiéndose este hecho semanalmente, no me pregunten por qué, pero siempre seguíamos llevando la paga íntegra en el bolsillo camino al colegio. Curiosamente, la clase política nunca se ha preocupado en demasía de la aplicación, en cuanto a la paga concierne, de la subida del IPC. Con esta despreocupación, nos encontramos que, con 14, y en plena fiebre del acné juvenil, nuestra paga sigue siendo de 6 miserables euros. Lo sabemos: los padres no son conscientes de los gastos de un joven. Y es que con seis euros es prácticamente imposible adquirir con soltura el Penthouse, los condones que usaremos el siguiente fin de semana y los diez gramos de marihuana que nos metemos entre pecho y espalda.
Poco a poco iremos creciendo y conseguiremos nuestros primeros trabajos, que aportan ilusión y empaque a nuestra necesidad vital de formar parte íntegra de la sociedad y labrarnos un futuro, integrándonos en las labores del trabajo en equipo y, por qué no decirlo, con los que obtenemos los suficientes emolumentos para la dosis semanal de maría. Esto suele ocurrir justo después de que nos demos cuenta que nuestra idea inicial de ser director de La Caixa con 16 años no resulta labor fácil. Los primeros empleos no se acercan demasiado a nuestra idea: dependiente de McDonald's, encuestador, teleoperador o hasta encargado de la biblioteca del colegio. Sin embargo, hay que mirar más alto. Un día nos damos cuenta de que para llegar a tener todo lo que soñamos y un empleo digno, hay que dedicar la fruslería de 8 años entre técnicas, ingenierías y másteres. Es en ese momento, y no en otro, cuando decidimos, sin dilación, que preferimos ser pobres. A fin de cuentas, no hay Penthouse que pague tantos años de sufrimiento, ¿no creen?.
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